El coche, algo normal y necesario hoy en día.

Se estima que a día de hoy hay más de mil millones de automóviles circulando por las carreteras de todo el mundo (1,3 mil millones aproximadamente). ¿Cuántos de vosotros tenéis mínimo un automóvil en casa? Casi todos o todos. Incluso, es prácticamente más barato pagar un coche de segunda mano con muchos kilómetros y años, por ejemplo, que pagar un mes de hipoteca de una vivienda estandarte. El hecho está en que tener un coche ya no solo es algo normal, sino que es necesario para moverse. Existe el transporte público, sí, pero a no ser que se viva en una gran ciudad la mayoría opta por el coche. Pero echando la vista atrás…

!El primer automóvil realmente no tiene ni 150 años de vida! 

Hace no mucho, el automóvil era considerado un “juguete para ricos”, “un carruaje sin caballos”, vulgar y rechazado en general cuando salió a la luz. Estamos hablando, concretamente, del 29 de enero del año 1886. El día en que al ingeniero Carl Benz, se le otorgó la licencia del invento del vehículo motorizado con motor de gasolina. El que es considerado el primer automóvil propulsado a combustión interna de todos los tiempos. Fue unos meses más tarde cuando hizo su primera aparición en público. Su nombre era Benz Patent-Motorwagen (traducción literal de auto a motor patentado Benz).

No inspiraba mucha confianza. Era más bien un triciclo motorizado, simple y funcional: motor, chasis y tren de tracción. Capaz de llegar a los 16 km/h.

Curiosamente, la primera persona, a parte de financiarlo, en realizar un viaje fue la esposa del ingeniero alemán, Bertha Benz. Bertha, sin avisar a su marido, decidió probar la capacidad del vehículo ante la sociedad. Decidió realizar un viaje de larga distancia con sus dos hijos, 104 kilómetros exactamente. Probablemente no solo fue el primer viaje en la historia en un automóvil, sino que también fue el peor: poca autonomía y baja capacidad de almacenamiento de combustible, el cansancio del motor, el desgaste de los frenos y demás “problemillas técnicos”. Bertha tuvo que hacer de mecánica durante el trayecto: usó sus ligas para proteger un cable, tuvo que limpiar constantemente el carburador y le pidió a un zapatero que añadiera cuero a los frenos, entre otras hazañas.

Pero una vez superados los percances, y sobre todo al conseguir realizar el viaje de ida y de vuelta, empezó a correr la voz sobre las aptitudes de tal aparato. La sociedad entabló confianza con el automóvil Benz y lo que al principio era miedo pasó a estima y unos años más tarde, Bertha y Carl comenzaron a dedicarse a la industria automotriz.

Poco después, otros ingenieros, sobe todo alemanes, comenzaron a diseñar sus propios automóviles. Ya por los 1900 fue cuando empezó la producción masiva de automóviles, sobre todo en Francia (Peugeot, 1891) y en Estados Unidos (Henry Ford, 1908). A partir de entonces hasta el día de hoy los coches han ido evolucionando a un ritmo exponencial, y ¿quién sabe qué nos deparará el futuro? ¿coches que vuelen? ¿coches que se conduzcan solos?


 

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